03 Septiembre 2026

SER UNIVERSITARIO, UNA EXPERIENCIA QUE MARCA LA VIDA PROFESIONAL

Salud mental y adaptación a la vida universitaria 


Iniciar la vida universitaria representa uno de los cambios más importantes en la trayectoria académica de un estudiante. Previamente se prepara día con día: levantarse, asistir a clases, hacer tareas, estudiar y convivir con amigos. Sin embargo, en el camino se debe hacer una elección de suma importancia: elegir la carrera universitaria que definirá a qué dedicará tiempo, vida y talentos.


De esta manera nuevos horarios, responsabilidades, compañeros, exigencias académicas y decisiones sobre el futuro forman parte de un proceso de adaptación que también puede generar miedo, estrés, entusiasmo o incertidumbre. Esta etapa transitoria no se limita a ser un trámite, sino que también representa un proceso que marcará la vida profesional. 


Especialistas, estudiantes y egresados de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) comparten las emociones que acompañan esta transición, y algunas herramientas que pueden ayudar a cuidar la salud mental durante los primeros pasos de la vida universitaria.


La ruleta de las emociones


Al vivir esta nueva experiencia académica los alumnos pueden sentir diversas emociones. Una de las más comunes: el miedo. Sin embargo, aunque puede resultar negativa, para algunas personas puede tener aspectos positivos. El doctor Erick Vietnam Ibáñez Martínez, coordinador de la Licenciatura en Psicología, destacó que “el miedo nos ayuda a evolucionar en muchos sentidos, pero es natural temer a lo desconocido”


Una causa que puede provocar miedo, de acuerdo con el doctor Ibáñez Martínez, son los mitos que se transmiten a los alumnos, durante su estancia en la preparatoria, acerca de lo que implica la vida universitaria. Ideas como “será agresiva, poco amigable, o los exámenes son muy difíciles” pueden distorsionar la realidad. Además, el proceso va acompañado de nuevas responsabilidades que adquiere el alumno: un trabajo, labores en el hogar, compromisos afectivos o vida social.

Otro factor que provoca temor es la importancia que representa la elección de una carrera profesional. “Es lógico que el alumno de 18 o 19 años tenga miedo porque tiene que elegir de qué se va a tratar toda su vida en el entorno laboral”, lo que puede resultar como un proceso abrumador sin el acompañamiento adecuado.


“Muchas veces los alumnos de nuevo ingreso lo primero que nos mencionan a los maestros es ¿cómo sé que sí me va a gustar la carrera?, y es cuando surge el miedo natural porque nos hablan de un futuro que es incierto, ya que desconocemos lo que va a pasar”, agregó Ibáñez Martínez.


El especialista mencionó otras emociones, además del miedo, que los alumnos pueden experimentar en el inicio de la nueva trayectoria académica. La felicidad puede representar la exaltación por vivir un nuevo proceso lleno de aventuras. “Para muchas familias el hecho de que un miembro de la familia ingrese a la universidad representa una gran oportunidad, pues se convierte en el primero de generaciones en lograrlo”.


La tristeza puede presentarse en el proceso. Ante los proyectos, actividades, tareas y dinámicas el estudiante enfrenta situaciones en las que sus habilidades no son compatibles de la misma manera que otros alumnos. O también ante la falta de integración a los nuevos grupos de amigos y compañeros de clase.


Es posible que el estudiante sienta enojo debido a que este hecho coloca nuevas responsabilidades en su estilo de vida. “Ser universitario sígnica que tal vez tenga que cumplir con una gran compromiso dentro del entorno familiar, lo que puede venir acompañado de una carga mental”, destacó Ibáñez Martínez.


El coordinador del programa en Psicología enfatizó que, desde la postura como docente, se debe considerar la importancia que cumplen los educadores para identificar posibles dudas o una intervención de apoyo hacia los alumnos al detectar comportamientos anormales o frecuentes que representen un riesgo en la salud mental o bienestar.“Nuestro trabajo es enseñar, pero también jugamos con otro rol social y moral, y es observar a nuestros alumnos. En este tipo de situaciones es importante preguntarle al alumno directamente si necesita ayuda”.  


De esta manera la importancia de la salud mental se promueve en la comunidad universitaria, por lo que considerar una red de apoyo conformada por compañeros de clase, maestros, tutores, coordinadores y especialistas puede optimizar este nuevo proceso académico. 


“¿Y si no apruebo la materia?, ¿lograré un 10 en el examen?”: el estrés universitario


La primera etapa de evaluaciones, entrega de proyectos, organización de horarios, trabajos en equipo o el temor a reprobar un examen pueden convertir la emoción de las primeras semanas en estrés.


El estrés se define como una respuesta adaptativa, evolutiva, de índole psicofisiológica y emocional que experimenta un individuo ante desafíos llamados «estresores». En este sentido, el alumno se enfrenta a nuevos retos escolares que por primera vez experimenta: ubicación de los salones, clases en diversos horarios, laboratorios y herramientas por conocer, prácticas o ejercicios en clase.


Los estresores al sobrepasar los recursos de afrontamiento, solución o control del individuo generan el estrés. Se caracteriza por ser un mecanismo evolutivo de supervivenvia, entre ellos el eustrés (positivo) y distrés (negativo), informó la maestra Rosalinda Guerrero Moya, jefa de Desarrollo Integral e Inclusión de la Dirección General de Bienestar Universitario.

 

Ante los desafíos que el alumno vive con el paso del semestre pueden presentarse signos de estrés.Por lo que es importante que la comunidad universitaria identifique los momentos en los que sucede para pedir orientación.


El doctor Ibáñez Martínez sugirió algunos elementos para afrontar el estrés. Los primeros pasos implican aceptar y no romantizar el estrés. Destacó que no debe considerarse como un factor completamente negativo, debido a que su presencia permite que los alumnos se visibilicen una señal de alerta que los llevará a pedir ayuda y atender lo que afecta su entorno. “Conocer qué podemos controlar en nuestro entorno genera habilidades de autoconocimiento».


El alumno puede tomar la decisión de pedir ayuda cuando el estrés lo sobrepasa. Es decir, que le imposibilita activarse en su vida académica, personal, afectiva o familiar.


Guerrero Moya mencionó que los signos más comunes del estrés en los alumnos se presentan a través de la irritabilidad, ausentismo, apatía, cansancio, dificultad para concentrarse, problemas de memoria, pensamientos obsesivos en ocasiones, problemas de sueño, aislamiento, alteración en el apetito, cambios en el peso corporal, tensión muscular, entre otros.


El doctor Ibáñez Martínez enlistó tres consejos que los estudiantes universitarios pueden seguir para mantener una buena salud mental:

  1. Pedir apoyo en el CBU: “Lo que yo siempre recomiendo es aprovechar lo que nos da la universidad. Por ejemplo asistir a los Centros de Bienestar Universitario (CBU), donde ahí tenemos especialistas en psicología”. Un espacio seguro para los alumnos.
  2. Tener pasatiempos: Una hora de autocuidado al día o algunas veces a la semana es muy importante porque permite tener tranquilidad, energía y felicidad. Esto puedo incluir actividades recreativas, culturales y deportivas que ofrece la UACJ.
  3. El ejercicio: Ademas de que es una actividad que puede favorecer el estado de animo y la salud, también es un espacio en donde se puede conocer personas con gustos similares y se genera la socialización. 

Un nuevo comienzo: los alumnos de nuevo ingreso 

Por las aulas de esta casa de estudios, el alumno Diego Alonso Hernández, del programa de Ingeniería Civil, compartió su experiencia al iniciar su etapa universitaria. “Estaba un poco nervioso, pensé que iba a ser un más difícil el proceso del examen y la inscripción. Desde luego hubo complicaciones en ciertos momentos, pero lo superé”


Además, destacó uno de los retos a los que tuvo que enfrentarse fue la preparación previa. “Fue necesario el repaso y el estudio para reforzar lo que ya conocía, pues el nerviosismo me acompañó”


Diego Alonso llegó a esta casa de estudios debido a sus intereses por la ingeniería y las experiencias que un amigo le compartió sobre lo que implicaba la carrera. La voz de un alumno que ya pertenecía a la UACJ permitió que se realizara un vínculo. Suceso que destaca el sentido de pertenencia como un elemento de la vida universitaria: compartir las experiencias propias con la comunidad. 


La transición de la vida de preparatoria a la universitaria es un cambio trascendente para el estudiante de Ingeniería Civil. En este primer semestre ha notado los cambios en detalles significativos, tales como los horarios, el desuso de un uniforme, las aulas, los espacios y la dinámica académica. “A pesar del temor que sentí, en las clases los maestros me han recibido muy bien. Aprovecharé los conocimientos que obtenga en mi carrera para aplicarlos en el ámbito laboral y espero hacer buenas amistades”.


En este sentido, el alumno Diego Alonso Martinez Hernández es una de las historias nuevas que comienzan su vida académica en esta casa de estudios, y que, al igual que otros alumnos, viven esta primera etapa para superar los retos que se presenten.